He decidido volver a volcarme a la escritura… Y como abreboca, el segundo capitulo de la larga historia de Seph
Aquí me encuentro de nuevo, detallando otra parte de mi vida. La última vez se trataba sobre mi vida en pareja, ahora toca una parte más triste que es la vida en solitario. La vida que tenía antes que ella llegara, antes de aquel fatídico día en que fuera a aquella plaza a leer el periódico… la vida antes de aprender a amar, y la vida antes de tener una hija. Si alguien alguna vez leyó mi historia con ella, sabrá que eventualmente todo quedo en un hueco desolado donde no se sabía qué demonios hacer.
Este nuevo capítulo se titula soledad…
Si, soledad, porque fue todo lo que quedó de aquel gran amor. Para ponerlos al tanto, y luego de aquel corte abrupto en la historia (que como entenderán, respondió a razones personales y a nuevas responsabilidades), la última vez todo giraba en torno a nosotros dos, en nuestra vida como futura pareja y en la noticia devastadora (en el sentido más puro de la palabra) de un embarazo no planeado. Luego de mi propuesta de matrimonio accidentada pensé que nada podía llegar a separarnos…
Fueron casi cuatro años de matrimonio, llenos de infinitas experiencias. Solo para fines informativos de la historia, luego de todo ese tiempo juntos, las cosas dieron un giro inesperado y aquí me encuentro sin ellas, las dos mujeres a quienes amo aún con toda mi alma… Y aquí estoy, con Sheila, mi mejor amiga, con quien vivo en la actualidad, quien lucho por estar conmigo y a la final lo logró. Es triste para ambos; para ella, porque con todo el cariño y amor que me tiene, sabe que mi corazón pertenece a otra persona, aún así, está conmigo todavía y al menos por ahora no me abandonará; para mí, porque puedo corresponder su cariño, mas no su amor, porque aprecio su entrega, pero mi corazón pertenece a otra persona.
Quienes recuerden el primer capítulo de la historia sabrán lo conversador que solía ser, lo difícil que era llegar a callarme la boca… eso ha cambiado. Quizá también recuerden mi larga cabellera que ahora descansa en una caja dentro de un closet. Aquel Seph quedo atrás. Ahora sigo adelante, escribiendo reportajes… y esta historia.
Integra decidió un día que lo mejor para ambos es tomar nuestro camino y hacerlo a nuestra manera. Una tarde de otoño se sentó a mi lado con lágrimas en los ojos para manifestar que todo aquello que nos había unido ya no se encontraba en ella y sin más, ahí mismo terminó todo. Yo me levanté del sofá y caminé hasta el cuarto de Aeris, nuestra pequeña niña de 3 años, le di un beso en la frente, y sin mediar palabras, salí de esa casa para nunca más volver. Siempre fui partidario de que los hombres (de especie, no de género) deben mantener sus decisiones lo más firmes posibles, y mi decisión aquella tarde fue respetar la suya. Aún cuestiono si mi decisión fue la más acertada, y creo que seguiré cuestionándome porque aún luego de todo este tiempo en el que ella ya no ha estado, sigo extrañándola… es como cuando salía de viaje por un par de días, solo que ya no son 2 o 3 días, sino años los que han pasado. Ya olvidé su cara, su cuerpo, sus cabellos…




